TUMORES CEREBRALES (Segunda Parte)

< viene de la primera parte

ADENOMAS DE HIPÓFISIS

Son tumores que crecen en la hipófisis, glándula que controla al resto de las glándulas del organismo y que está situada en una estructura ósea de la base craneal llamada silla turca. Generalmente son tumores benignos de crecimiento muy lento y, al igual que los meningiomas, es excepcional su malignización.

Se define como microadenoma aquél que tiene menos de 1 cm de diámetro y están incluidos dentro de la silla turca. Lo más frecuente es que alcancen tamaño suficiente como para exceder dichos límites, aunque en ocasiones pueden alcanzar gran tamaño y extenderse por fuera de la silla turca a las regiones adyacentes (macroadenoma).

La clínica por la que se manifiestan estos tumores es de dos tipos:

Figura 1: RM sagital de macroadenoma de hipófisisA) Alteraciones endocrinológicas.-
Debido a que hay tumores cuyas células producen las hormonas normales (sustancias que se producen habitualmente en la hipófisis), aunque en cantidades excesivas. Por esto, de forma indirecta pueden producir crecimiento excesivo de los huesos del esqueleto (acromegalia), secreción anormal de leche (galactorrea), alteraciones tiroideas, alteraciones del metabolismo,..... Otras veces ocurre todo lo contrario y no son productores de hormonas, pero al crecer comprimen las estructuras adyacentes, comenzando por la propia hipófisis, por lo que disminuye la función hormonal sexual (alteraciones en la menstruación o amenorrea en la mujer e impotencia en el varón) o incluso el resto de las funciones, llegando a una insuficiencia hipofisaria global.

Figura 2: RM coronal con macroadenoma hipofisarioB) Alteraciones neurológicas.-
Ocasionadas por la compresión de estructuras anejas, siendo lo más frecuente la cefalea y la afectación de los nervios ópticos, provocando pérdida progresiva de visión. Se pueden extender hacia el seno esfenoidal y llegar a producir su rotura, con salida de LCR por la nariz.

Para el diagnóstico correcto además de realizar TAC y RM se precisan estudios hormonales realizados por el endocrinólogo, con el fin de determinar qué tipo de exceso o defecto de hormonas existe y plantear un tratamiento adecuado pre y postoperatorio.

En cuanto a los tipos de tumor que se pueden presentar, el más frecuente es el productor de prolactina, hormona que controla la secreción láctea tras el embarazo. Por lo que se denomina Prolactinoma. En tumores muy pequeños, se realiza a veces tratamiento médico con sustancias como la Bromocriptina que impide que el tumor crezca y controla los niveles hormonales.

Figura 3: Disposición del quirófano para una intervención de adenoma de hipófisisOtros tipos de tumor son los adenomas no secretores, los productores de hormona de crecimiento (ocasionando una enfermedad denominada acromegalia en el adulto o gigantismo si el tumor se inicia en la infancia), los productores de la hormona que controla las hormonas corticoideas (ocasionando la denominada Enfermedad de Cushing), etc. De igual forma, siempre se ha de plantear con el endocrinólogo experto la posibilidad de controlar el crecimiento mediante fármacos que inhiban éste y la secreción tumoral.

Figura 4: Control radiológico intraoperatorio de resección de adenomaPero si el tumor es grande o produce ya alteraciones de la visión, el tratamiento ideal es la cirugía. Para extirpar estos tumores el abordaje o acceso se realiza a través de una pequeña incisión en la encía superior para acceder a la región de la nariz, discurriendo la vía de abordaje por el tabique nasal hasta llegar al seno esfenoidal y después a la silla turca. Esta intervención es altamente sofisticada y se realiza con control radiológico intraoperatorio y técnicas microquirúrgicas específicas para obtener el vaciamiento del contenido tumoral. Sólo en casos excepcionales en que el tumor ha rebasado ciertos límites anatómicos, se realiza un abordaje abriendo el cráneo (craneotomía).

Como tratamientos complementarios, en casos de resecciónes subtotales, recidivas o invasión de estructuras (seno cavernoso) se pueden utilizar técnicas de radioterapia, hoy día cada vez más precisas.

CRANEOFARINGIOMA

Es una tumoración sólida o quística que se origina a partir de restos embrionarios de estructuras que unen el cráneo con la faringe. Son más frecuentes en la infancia y entre los 50-60 años.

Figura 5: RM sagital de craneofaringioma Su localización puede ser: dentro de la silla turca (como los adenomas de hipófisis), por encima de ésta o extenderse por ambas regiones. Los síntomas son similares a los adenomas de hipófisis, en el sentido de que presentan alteraciones visuales con pérdida de parte del campo visual y alteraciones endocrinas. Aunque estas últimas son algo diferentes, con afectación de la hipófisis, provocando un déficit hormonal general (con retraso de crecimiento y desarrollo sexual) y específico de la parte más posterior de la hipófisis. Dicha zona produce una hormona el riñón, de forma que su déficit provoca un exceso de orina Este síntoma se denomina diabetes insípida, porque simula una diabetes por presentar poliuria (orinar mucha cantidad) y polidipsia (sed que obliga a beber grandes cantidades) aunque con glucemias normales y sin glucosa en la orina. Hoy día es fácil de controlar, dado que se puede administrar fácilmente esta hormona antidiurética, por vía intravenosa, subcutánea o incluso mediante instilaciones nasales.

Además de los estudios radiológicos ya referidos, es muy importante también la valoración por el endocrinocrinólogo para determinar los déficits hormonalesy su correcto tratamiento sustitutivo. El tratamiento siempre es quirúrgico y ha de tener la finalidad de obtener una extirpación completa. En caso de que esto no hubiera sido posible, el tratamiento se completar con radioterapia.

NEURINOMA DEL ACÚSTICO

Figura 6: RM sagital con neurinoma del acústicoEs un tumor derivado de las células de Schwann, que son células que recubren las terminaciones nerviosas que forman los nervios, para conseguir su aislamiento (similar al recubrimiento aislante que tienen los cable eléctricos o de telefonía). La gran mayoría nacen del VIII par craneal o nervio estato-acústico (lleva la información del equilibrio y acústica proveniente del oído. De sus dos componentes, uno auditivo y otro vestibular, es de este último en donde se origina el tumor.

La clínica es característica, con producción de acúfenos (ruidos en el oído), alteraciones del equilibrio y progresiva sordera de un lado. El diagnóstico se realiza con TAC y RM que permiten ver su extensión y tamaño. Es importante conocer la función auditiva, por lo que el paciente debe ser explorado por un otorrinolaringólogo, si no lo ha sido ya.

Figura 7: RM axial donde se observa neurinoma que se extiende al conducto auditivo internoLos tamaños cuando son diagnosticados varían ampliamente. En los últimos años, gracias a los avances en las técnicas radiológicos, se están diagnosticando tumores de tamaño muy pequeño y situados en el conducto auditivo, que son tratados por los neurocirujanos o los otorrinolaringólogos (ORL), o bien mediante técnicas radioquirúrgicas. Las posibilidades de extirparlo o necrosarlo por completo son muy altas, con pocos riesgos de producir afectación del nervio facial (que realiza los movimientos de ese lado de la cara) y altos porcentajes de preservar la audición útil. A medida que el tumor crece, las posibilidades de respetar la audición es menor, haciéndose casi imposible cuando supera los 2-3 cms. de diámetro. Sin embargo, sí es posible respetar la función del nervio facial en un alto porcentaje de casos.

Hasta los 3 cms. de diámetro, existe una gran controversia sobre cuál es la mejor forma de tratarlos, si mediante técnicas neuroquirúrgicas, de ORL o con radiocirugía. De hecho, en manos expertas, el resultado es muy similar, por lo que la decisión a veces es difícil y el paciente ha de ser aconsejado por médicos expertos en ambos campos (quirúrgico y radioquirúrgico) y optar por la opción que le ofrezca mayor confianza en sus resultados y la menos onerosa.

Figura 8: RM coronal con neurinoma que comprime el tronco cerebralAl crecer, estos tumores se extienden hacia el ángulo pontocerebeloso y pueden desplazar el cerebelo y comprimir el tronco cerebral. Cuando son muy grandes se puede producir una parálisis de un lado de la cara por compresión e invasión del nervio facial o pueden producir obstrucción de la circulación del líquido cefalorraquídeo produciendo hidrocefalia. En todos estos casos en que el tamaño supera ya los 3 cms. de diámetro, la única indicación es la quirúrgica y por vías de abordaje neuroquirúrgico. Los riesgos son mayores lógicamente, dado su tamaño y proximidad al tronco cerebral, y las probabilidades de respetar la función del nervio facial mucho menores. Pero en caso de que se afecte dicho nervio, hay la posibilidad de realizar uniones entre nervios que mejoren la estética y funcionamiento de la musculatura de la hemicara correspondiente

METÁSTASIS CEREBRALES

Figura 9: RM sagital cerebral con metástasis parietal. Son tumores que crecen dentro del cerebro y que su origen procede de lesiones en otra parte del organismo. A veces pueden llegar a ser varias las lesiones presentes de forma simultánea, ya que se producen por "siembras" de células que llegan a través de la circulación sanguínea. La mayoría tienen su origen en el pulmón, la mama o el riñón.

La mayoría se localizan en los hemisferios cerebrales, estando los síntomas que producen dependientes de la región donde se sitúen.Figura 10: RM axial con metástasis en cerebeloAunque son lesiones intraparenquimatosas, suelen estar bien delimitados del resto del tejido cerebral (expansivas) y su resección quirúrgica es posible en muchos casos si la enfermedad primaria esta controlada.

La RM es fundamental para determinar si existen una o varias lesiones. En caso de presentarse como lesión única, el tratamiento preferente suele ser el quirúrgico, seguido de radioterapia y ocasionalmente quimioterapia. La radiocirugía también está indicada en lesiones únicas, pero sobre todo cuando hay varias lesiones y han de tratarse de forma simultánea.


OTROS TUMORES CEREBRALES

Hasta aquí hemos repasado los tumores cerebrales más frecuentes (casi el 80% de ellos). Hay además un gran número de ellos, aunque más raros.

De forma muy esquemática pueden destacarse:

1.- De extirpe neuronal

Figura 11: RM coronal con pequeño tumor disembrioplásico parasagital frontalGangliocitomas, Gangliogliomas, Tumor Neuroepitelial Disembrioplásico.

Son tumores intracerebrales formados por neuronas y células gliales. Son muy poco frecuentes. Suelen tener calcificaciones y se localizan con preferencia en el lóbulo temporal donde originan crisis epilépticas como síntoma fundamental. El tratamiento es quirúrgico.

Figura 12: TAC craneal con meduloblastoma de fosa posterior e hidrocefalia obstructivaMeduloblastoma

Tumor que se suele localizar en la región infratentorial o fosa posterior y que es más frecuente en personas jóvenes. Los síntomas que producen es por compresión del cerebelo con alteraciones en la marcha, falta de coordinación de movimientos con las extremidades y cuando progresan causan hidrocefalia. Plantean el diagnóstico diferencial con el ependimoma y al igual que éste se pueden extender por el LCR. El tratamiento es quirúrgico, seguido de radioterapia y quimioterapia.

2.- De células de sostén

Figura 13: RM cerebral con ependimoma de IV ventrículoEpendimoma

Tumores que crecen en las células que recubren las cavidades ventriculares, y suelen aparecer en la infancia y en jóvenes. La clínica que producen es por obstrucción en la circulación del líquido cefalorraquídeo además de por compresión de otras estructuras. Pueden extenderse por el LCR y llegar a invadir el raquis. El tratamiento es quirúrgico con radioterapia y quimioterapia postoperatoria.

Figura 14: TAC cerebral con papiloma de IV ventrículoPapiloma De Plexos Coroides

Son tumores que crecen en los plexos coroides (estructura que se encuentra dentro de las cavidades ventriculares y que produce el líquido cefalorraquídeo) generalmente del IV ventrículo. Provocan hidrocefalia y son más frecuentes en niños. El tratamiento es quirúrgico.

3.- De estructuras vasculares

Figura 15: RM axial con hemangioblastoma de cerebeloHemangioblastoma

Muy poco frecuentes, aparecen en la edad adulta y con discreto predominio por el varón. Se asocian con procesos malformativos en otros órganos. Prácticamente se localizan en la fosa posterior a nivel de los hemisferios cerebelosos. Suelen estar formados por un nódulo y un quiste. El tratamiento es quirúrgico.

Figura 16: RM coronal con tumor del glomus yugular Figura 17: Angiografía de glomus yugular
Tumores Del Glomus Yugular

Son poco frecuentes y crecen dentro de la vena yugular, estando muy vascularizados y siendo su crecimiento muy lento. Son más frecuentes en mujeres. La clínica que producen es de pérdida de audición, afectación de la movilidad de la lengua y dificultades para la deglución. La arteriografía es fundamental para conocer la vascularización y proceder a la embolización preoperatoria. El tratamiento es quirúrgico.

Figura 18: TAC con linfoma en cerebeloLinfomas

Es muy raro que exista un linfoma primario del sistema nervioso central, siendo más frecuente que se produzca por extensión de un linfoma de otra región. Se suelen localizar en los hemisferios cerebrales y a veces son múltiples. Es característico y vuelva a aparecer cuando se suspenden. El tratamiento es quirúrgico (biopsia) seguido de radioterapia y quimioterapia

4.- De estructuras glandulares

Figura 19: TAC con tumor en región pinealTumores de la Glandula Pineal

Estos tumores son poco frecuentes pero tienen mayor incidencia en la infancia. Crecen en la propia glándula pineal o en tejidos adyacentes. Los síntomas que causan son parálisis en los ojos, hidrocefalia y trastornos endocrinos. Existen varios tipos de tumores dependiendo del origen histológico. El tratamiento es cirugía, radioterapia, quimioterapia o la combinación de todos ellos.

5.- De restos embrionarios

Figura 20: TAC con quiste coloide del III ventrículoQuiste Coloide

Son lesiones benignas que crecen dentro del tercer ventrículo y producen obstrucción en la circulación del LCR.La clínica que producen es de cefaleas y en ocasiones hidrocefalias obstructiva. Pueden producir meningitis química por rotura del quiste o liberación de su contenido.El tratamiento es quirúrgico.

Figura 21: RM coronal con epidermoide de ángulo pontocerebelosoEpidermoides

Estos tumores también se llaman colesteatomas y se originan como consecuencia de la retención intracraneal durante el desarrollo embrionario de epitelio cutáneo. Su localización mas frecuente es en las cisternas de la base de cráneo, sobre todo a nivel del ángulo pontocerebeloso. Se les denomina tumores perlados, por el aspecto blanquecino con escamas córneas y cristales de colesterol. La clínica aparece alrededor de los 20-40 años como un proceso expansivo de evolución lenta. Pueden producir lesiones de pares craneales. A veces tienen historia de meningitis química por liberación del contenido quístico al espacio subaracnoideo. Pueden provocar hidrocefalia. El tratamiento es quirúrgico, con extirpación total incluida la cápsula.

Figura 22: RM coronal con tumor dermoideDermoides

Son mas raros. Tienen la misma etiología que los epidermoide y su característica mas destacada es la presencia de elementos de la piel en la cápsula (pelos,glándulas sebáceas,..). Se localizan preferentemente en la línea media a nivel del cuarto ventrículo. El tratamiento es quirúrgico.

Figura 23: RM sagital con cordoma de clivus.Cordomas

Son poco frecuentes. Se producen a partir de restos embrionarios y se localizan en la base del cráneo. Los síntomas son cefalea y lesiones de los nervios craneales. Pueden llegar a destruir el hueso. El tratamiento es cirugía y radioterapia.